Wednesday, January 24, 2007

Cuentos

Hoy no sé porqué, y tampoco lo sabré mañana. No me apetece analizar a fondo esas noches en que invento un mundo diferente, aunque no lo elija yo… Maldito subconsciente. Sensaciones irreales sin mi permiso, quién se habrá creído que es… Todavía no entiendo porqué lo intento si sé que no voy a poder. Un día saldré a la calle sonriendo como antes, como hacía antes. Y será dentro de muy poco; hace tanto ya…

Y ese día en que me apetezca sonreír a la vida volveré a ser yo. Nunca he dejado de serlo. Pero mirándolo de otro modo un día perdí algo que no he vuelto a encontrar, algo que me protegía. Y mira que dicen “si lo necesitas, búscalo”. Total, ¿para qué? No sé si existes y no te voy a ir a buscar. Desde que perdí los zapatos siempre tengo frío.
Pude ver en un cristal cómo va pasando el tiempo. Las agujas del reloj marcaban cuánto he perdido, y era demasiado para lo que yo misma quería creer. Hoy echo de menos muchas cosas. Si el tiempo pone a cada uno en su lugar, que me lleven pronto al mío, me he perdido por el camino…
 

Abrazos sinceros, palabras sin titubeos. ¿Qué fue de todo lo que perdí? Lo material no sirve de nada en este tipo de situaciones, siempre lo he dicho: sólo quiero tener lo que nadie puede ver. Ese nadie no me va a regalar una risa, un buen momento para recordar, un beso. No es la vida quien regala estas cosas, no te equivoques como yo, no esperes. Mira que es sencillo y que no se puede traicionar, no pido más. No quiero perder más. ¿Quizá amistad? Lo siento, no puedo recordarlo todo. 

A lo mejor aquel día no perdí los zapatos… me los olvidé… ¿o me olvidaron ellos? Flores de papel en una mano y nada que proteja hoy mis pies. Ya no sé por dónde ando. Quiero volver. El otro día le dije a un pajarito que los deseos de cosas imposibles siempre se quedan en eso. ¿Sabes? Creo que a veces me sentía feliz. Tantas veces… Sigue lloviendo todavía bajo mi paraguas. Aún llueve y no estás conmigo, existas o no, para verla caer. Con lo bonita que puede llegar a ser la lluvia si la ves conmigo, o la soledad que puede provocar si con nadie la ves. Un estado de ansiedad que afecta al sentimiento y a la razón; que te da una y mil vueltas pero sólo tú decides si quieres que te conmueva o no.

Puede ser que dentro de poco te alcancen mis palabras y ya no te vuelvas a ir. O puede que no vuelvas más por aquí. Hoy no me siento a gusto con la vida porque ya no veo amanecer. Para mí todos los días son noches, y las noches son ese breve espacio de tiempo en que te invento sin querer. Pero no quiero, me despierto viendo cómo todo vuelve a ser lo mismo, el pan de cada día, y, terca de mí, sigo insistiendo en el error…

Quiero oír una voz que me hable sin palabras, que me escuche hablar cuando regale una sonrisa, que me pueda acariciar con un suspiro, que se preocupe cuando no esté y me grite cuando no se sienta bien. Quiero compartir una sensación de pensamiento, fundir dos miradas y quemarte con el mismo fuego, atravesar hasta la piel para sentir lo de más adentro.

Hasta que llegue un día de esos, ¿me haces un favor? No te molestes en sonreír con la mirada a los demás, porque nadie se fijará. Ellos quizá también se vayan un día, al igual que mis demás se fueron. Prefiero estar a gusto sonriendo para mí misma y verme feliz así en pequeños momentos que no encajan en el ayer, ya que esas otras cosas invisibles son las que sólo descubre la oscuridad. No busco una ilusión en un mar de mentiras que se enredan en hipocresía y apariencias. Y oye, a todo esto… No se lo digas a nadie y haz como si no lo supieras.

Hoy intenté buscarme en el ayer, y me volví para mirar en el espejo otra vez. Encontré mi reflejo y me gustó. Y a quien no le guste, que no mire. ¿O me vas a decir que no? Ya no te culpo por no existir en días como éste, porque para eso estoy yo siempre; y tampoco te culpo por existir y no estar aquí. Mañana dejará de importarme como tantas otras cosas. Mi voz no perderá el valor, seguirá gritando, y nunca lo sabrás. A veces me gusta pensar que nunca lo has sabido… ¿Y tú qué, me miras o te escondes?

Posted by Şωεε†666 at 18:49:42 | Permalink | Comments (5)

Saturday, December 30, 2006

Esta Noche

Hoy me dormí acariciando versos de Neruda, en un mar sin fondo donde me vi echando una última mirada al ayer, aún sin decidir. Lo único que sé es que dejaré de mirar hacia atrás para no volver jamás; pero si es mejor nunca decir nunca, creo que me arriesgo a darle una oportunidad a mi verdad. 

Hoy se me ocurría en sueños que me perdía en un bosque, al que le llaman de los sentidos, y podía saborear una caricia y acariciar un beso. Ya iba caminando entre hojas frescas cuando vi un gran lago, con agua cristalina fluyendo en su dulce caudal, que iría a parar a las rosas olvidadas que se marchitan en mi jardín.

Toco el aire y huelo tu piel, tan lejana como aquel recuerdo. Recuerdo… entonces recuerdo, sí, lo que un día olvidé: necesito. Pero no me gusta saberlo. De momento necesito un mundo nuevo donde nacer, crecer, aprender, compartir, vivir y sentir de nuevo, porque hasta ahora eso pensé que hacía y fíjate por dónde otra vez me equivoqué. Otro más… Otro fallo más, pero como no es el primero ni será el último no me preocupa… Quizá haya alguien que sepa valorar los pecados. Pero esta noche las letras que escribieron sus manos bailan en las mías, entrelazándose, uniéndose y formando palabras que tan bien conozco y que tanto echo de menos en noches como ésta…

Porque en noches como ésta nadie me tiene entre sus brazos, el amor sigue siendo igual de corto y el olvido se hace tan largo como eterno. Ahora es el sonido de una palabra tuya lo que añoro.

Porque callo por fuera lo que grito por dentro, y tus oídos rehúyen mi voz dentro del laberinto de miradas que se forma entre nosotros al mismo tiempo que pareces estar ausente, pero me gusta, aunque me oigas a lo lejos y ni siquiera mi voz te toque.

Así, sin alcanzarte, mis pies dibujan olas en la húmeda arena que me brinda el mar, el mismo que corre tras de mí para borrar mis últimos pasos sobre ella a mordiscos de espuma y sal, sin dejar ni una sola de mis huellas. Y aunque quisiera ser una palabra más dentro de este paisaje muerto o incluso el corazón de este mismo cielo vacío, hasta ya eso me sería igual, porque no hay nadie que escuche lo que pienso.

Por este sendero voy siguiendo mi camino, mi ruta sin fin, aunque no alcanzo a ver el final porque con los ojos ya rotos me es difícil avanzar. Con los brazos abiertos iba yo en la noche estrellada, buscando la puerta del recuerdo por donde se me fue el pensamiento, buscando en la noche esa verdad que pensé mía, pero que en realidad nunca tenía; cuando oí a un pájaro llorar y le invité a dormir en mis alas, ya pasada la hora de esos silencios sin palabras.

Y así transcurrió la noche, yo dentro de la cama, mi mente fuera del mundo; y aunque algo de idea tengo, sigo sin saber por qué. Podría despertarme un día de estos, contigo. Sin embargo, cada tarde se tiñe de gris y vuelvo a ver abrirse la tristeza del cielo, y es entonces cuando tengo miedo.

Pero al igual que el llanto de aquella princesa, vivo olvidada en el fondo de un palacio desierto. Allí te busco, pero tampoco te encuentro. Y un violín anuncia la mañana al despuntarse el alba. Caigo rendida de bruces en la cama. Un placer soñar por hoy, gracias. Hasta mañana… 

Posted by Şωεε†666 at 00:01:58 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, December 3, 2006

Secretos

Puede que me haya equivocado de camino. Sí, es posible. Puede que no avance por eso, porque camine en círculos. Pero es igual, porque no estabas tú para decirme “ven conmigo”. No, no estabas. O puede que sí, pero no me decías nada. En realidad, pocas veces has estado; como todos. Cuántas veces han podido resonar en mi cabeza cientos de estúpidas preguntas… Palabras, al fin y al cabo sin sentido, que se amontonan y salen todas juntas; o en el peor de los casos, que nunca salen, aunque fuese a media luz.

Puede que me haya equivocado en muchas más cosas. El estar seguro o no de algo a veces es tan relativo como los cambios de humor, que van y vienen, vienen y se van. Cambiamos de lugares, cambiamos de gentes… ¿y si los que cambiamos somos nosotros? Empiezo a odiar todas las preguntas que comienzan con “¿y si… ?”. Pues sí, claro que lo hacemos. No hacemos otra cosa sino cambiar. Menos dejar de pensar.

Ojalá fuera tan fácil, y en cambio, todo es tan relativamente difícil… Cuanto más deseamos algo, más difícil se vuelve. Esas veces que parecemos tener sobre la cabeza una nube constante, y no para de llover… Tiempos de lluvia, una lluvia que se hace ininterrumpible. Vete con ella, o acércate más. Pero si por cada paso que avanzas son tres los que retrocedes, no llegarás nunca, ni dejarás llegar a los demás. No me dejarás llegar a mí. Y en el fondo me pregunto por qué.

Preguntas y palabras sin sentido, sin expresión, sin respuesta, sin motivo, sin personalidad, sin ti… sin todo, con nada. Ni siquiera con locura. Y es que cuando no hay nada, ni dentro ni fuera de tí, y se abre un vacío ante tus ojos, no sabes dónde estás, no sabes por qué estás ahí, no sabes qué hacer… y decides no hacer nada, te conviertes en algo con un mínimo soplo de vida, que se te escapa cada vez que respiras. Y así te consumes. Hay quien dice que apenas se nota. Intentamos fingir que queremos llegar al cielo, cuando lo único que pretendemos es tocar el suelo. Pero es algo positivo. Si tocas el suelo, tocas la realidad, fuera de tus pensamientos, de tus preguntas, de tus palabras. Eso ya me gusta más: realidad. Por muy mala que sea, no te deja subir a las nubes, sino que te nubla la frialdad, ser frío te hace sentir menos… No se siente dolor, qué alivio.

Pero resulta que para ser humano hay que sentir. La regla de tres se vuelve contra mí. Bueno… está bien. Quiero sentir. Quizá lo necesite, pero no es algo que guste expresar. No, pero también tú expresabas más antes. ¿Antes de qué? Basta de preguntas. Exprésate de una maldita vez, con toda la libertad que te apetezca. Porque tampoco son buenos los interrogatorios. Di lo que piensas, cómo y cuando quieras.

ERES LIBRE…

Posted by Şωεε†666 at 04:02:13 | Permalink | Comments (4)