Saturday, December 30, 2006

Esta Noche

Hoy me dormí acariciando versos de Neruda, en un mar sin fondo donde me vi echando una última mirada al ayer, aún sin decidir. Lo único que sé es que dejaré de mirar hacia atrás para no volver jamás; pero si es mejor nunca decir nunca, creo que me arriesgo a darle una oportunidad a mi verdad. 

Hoy se me ocurría en sueños que me perdía en un bosque, al que le llaman de los sentidos, y podía saborear una caricia y acariciar un beso. Ya iba caminando entre hojas frescas cuando vi un gran lago, con agua cristalina fluyendo en su dulce caudal, que iría a parar a las rosas olvidadas que se marchitan en mi jardín.

Toco el aire y huelo tu piel, tan lejana como aquel recuerdo. Recuerdo… entonces recuerdo, sí, lo que un día olvidé: necesito. Pero no me gusta saberlo. De momento necesito un mundo nuevo donde nacer, crecer, aprender, compartir, vivir y sentir de nuevo, porque hasta ahora eso pensé que hacía y fíjate por dónde otra vez me equivoqué. Otro más… Otro fallo más, pero como no es el primero ni será el último no me preocupa… Quizá haya alguien que sepa valorar los pecados. Pero esta noche las letras que escribieron sus manos bailan en las mías, entrelazándose, uniéndose y formando palabras que tan bien conozco y que tanto echo de menos en noches como ésta…

Porque en noches como ésta nadie me tiene entre sus brazos, el amor sigue siendo igual de corto y el olvido se hace tan largo como eterno. Ahora es el sonido de una palabra tuya lo que añoro.

Porque callo por fuera lo que grito por dentro, y tus oídos rehúyen mi voz dentro del laberinto de miradas que se forma entre nosotros al mismo tiempo que pareces estar ausente, pero me gusta, aunque me oigas a lo lejos y ni siquiera mi voz te toque.

Así, sin alcanzarte, mis pies dibujan olas en la húmeda arena que me brinda el mar, el mismo que corre tras de mí para borrar mis últimos pasos sobre ella a mordiscos de espuma y sal, sin dejar ni una sola de mis huellas. Y aunque quisiera ser una palabra más dentro de este paisaje muerto o incluso el corazón de este mismo cielo vacío, hasta ya eso me sería igual, porque no hay nadie que escuche lo que pienso.

Por este sendero voy siguiendo mi camino, mi ruta sin fin, aunque no alcanzo a ver el final porque con los ojos ya rotos me es difícil avanzar. Con los brazos abiertos iba yo en la noche estrellada, buscando la puerta del recuerdo por donde se me fue el pensamiento, buscando en la noche esa verdad que pensé mía, pero que en realidad nunca tenía; cuando oí a un pájaro llorar y le invité a dormir en mis alas, ya pasada la hora de esos silencios sin palabras.

Y así transcurrió la noche, yo dentro de la cama, mi mente fuera del mundo; y aunque algo de idea tengo, sigo sin saber por qué. Podría despertarme un día de estos, contigo. Sin embargo, cada tarde se tiñe de gris y vuelvo a ver abrirse la tristeza del cielo, y es entonces cuando tengo miedo.

Pero al igual que el llanto de aquella princesa, vivo olvidada en el fondo de un palacio desierto. Allí te busco, pero tampoco te encuentro. Y un violín anuncia la mañana al despuntarse el alba. Caigo rendida de bruces en la cama. Un placer soñar por hoy, gracias. Hasta mañana… 

Posted by Şωεε†666 at 00:01:58 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, December 3, 2006

Secretos

Puede que me haya equivocado de camino. Sí, es posible. Puede que no avance por eso, porque camine en círculos. Pero es igual, porque no estabas tú para decirme “ven conmigo”. No, no estabas. O puede que sí, pero no me decías nada. En realidad, pocas veces has estado; como todos. Cuántas veces han podido resonar en mi cabeza cientos de estúpidas preguntas… Palabras, al fin y al cabo sin sentido, que se amontonan y salen todas juntas; o en el peor de los casos, que nunca salen, aunque fuese a media luz.

Puede que me haya equivocado en muchas más cosas. El estar seguro o no de algo a veces es tan relativo como los cambios de humor, que van y vienen, vienen y se van. Cambiamos de lugares, cambiamos de gentes… ¿y si los que cambiamos somos nosotros? Empiezo a odiar todas las preguntas que comienzan con “¿y si… ?”. Pues sí, claro que lo hacemos. No hacemos otra cosa sino cambiar. Menos dejar de pensar.

Ojalá fuera tan fácil, y en cambio, todo es tan relativamente difícil… Cuanto más deseamos algo, más difícil se vuelve. Esas veces que parecemos tener sobre la cabeza una nube constante, y no para de llover… Tiempos de lluvia, una lluvia que se hace ininterrumpible. Vete con ella, o acércate más. Pero si por cada paso que avanzas son tres los que retrocedes, no llegarás nunca, ni dejarás llegar a los demás. No me dejarás llegar a mí. Y en el fondo me pregunto por qué.

Preguntas y palabras sin sentido, sin expresión, sin respuesta, sin motivo, sin personalidad, sin ti… sin todo, con nada. Ni siquiera con locura. Y es que cuando no hay nada, ni dentro ni fuera de tí, y se abre un vacío ante tus ojos, no sabes dónde estás, no sabes por qué estás ahí, no sabes qué hacer… y decides no hacer nada, te conviertes en algo con un mínimo soplo de vida, que se te escapa cada vez que respiras. Y así te consumes. Hay quien dice que apenas se nota. Intentamos fingir que queremos llegar al cielo, cuando lo único que pretendemos es tocar el suelo. Pero es algo positivo. Si tocas el suelo, tocas la realidad, fuera de tus pensamientos, de tus preguntas, de tus palabras. Eso ya me gusta más: realidad. Por muy mala que sea, no te deja subir a las nubes, sino que te nubla la frialdad, ser frío te hace sentir menos… No se siente dolor, qué alivio.

Pero resulta que para ser humano hay que sentir. La regla de tres se vuelve contra mí. Bueno… está bien. Quiero sentir. Quizá lo necesite, pero no es algo que guste expresar. No, pero también tú expresabas más antes. ¿Antes de qué? Basta de preguntas. Exprésate de una maldita vez, con toda la libertad que te apetezca. Porque tampoco son buenos los interrogatorios. Di lo que piensas, cómo y cuando quieras.

ERES LIBRE…

Posted by Şωεε†666 at 04:02:13 | Permalink | Comments (4)