Esta Noche
Hoy me dormí acariciando versos de Neruda, en un mar sin fondo donde me vi echando una última mirada al ayer, aún sin decidir. Lo único que sé es que dejaré de mirar hacia atrás para no volver jamás; pero si es mejor nunca decir nunca, creo que me arriesgo a darle una oportunidad a mi verdad.
Hoy se me ocurría en sueños que me perdía en un bosque, al que le llaman de los sentidos, y podía saborear una caricia y acariciar un beso. Ya iba caminando entre hojas frescas cuando vi un gran lago, con agua cristalina fluyendo en su dulce caudal, que iría a parar a las rosas olvidadas que se marchitan en mi jardín.
Toco el aire y huelo tu piel, tan lejana como aquel recuerdo. Recuerdo… entonces recuerdo, sí, lo que un día olvidé: necesito. Pero no me gusta saberlo. De momento necesito un mundo nuevo donde nacer, crecer, aprender, compartir, vivir y sentir de nuevo, porque hasta ahora eso pensé que hacía y fíjate por dónde otra vez me equivoqué. Otro más… Otro fallo más, pero como no es el primero ni será el último no me preocupa… Quizá haya alguien que sepa valorar los pecados. Pero esta noche las letras que escribieron sus manos bailan en las mías, entrelazándose, uniéndose y formando palabras que tan bien conozco y que tanto echo de menos en noches como ésta…
Porque en noches como ésta nadie me tiene entre sus brazos, el amor sigue siendo igual de corto y el olvido se hace tan largo como eterno. Ahora es el sonido de una palabra tuya lo que añoro.
Porque callo por fuera lo que grito por dentro, y tus oídos rehúyen mi voz dentro del laberinto de miradas que se forma entre nosotros al mismo tiempo que pareces estar ausente, pero me gusta, aunque me oigas a lo lejos y ni siquiera mi voz te toque.
Así, sin alcanzarte, mis pies dibujan olas en la húmeda arena que me brinda el mar, el mismo que corre tras de mí para borrar mis últimos pasos sobre ella a mordiscos de espuma y sal, sin dejar ni una sola de mis huellas. Y aunque quisiera ser una palabra más dentro de este paisaje muerto o incluso el corazón de este mismo cielo vacío, hasta ya eso me sería igual, porque no hay nadie que escuche lo que pienso.
Por este sendero voy siguiendo mi camino, mi ruta sin fin, aunque no alcanzo a ver el final porque con los ojos ya rotos me es difícil avanzar. Con los brazos abiertos iba yo en la noche estrellada, buscando la puerta del recuerdo por donde se me fue el pensamiento, buscando en la noche esa verdad que pensé mía, pero que en realidad nunca tenía; cuando oí a un pájaro llorar y le invité a dormir en mis alas, ya pasada la hora de esos silencios sin palabras.
Y así transcurrió la noche, yo dentro de la cama, mi mente fuera del mundo; y aunque algo de idea tengo, sigo sin saber por qué. Podría despertarme un día de estos, contigo. Sin embargo, cada tarde se tiñe de gris y vuelvo a ver abrirse la tristeza del cielo, y es entonces cuando tengo miedo.
Pero al igual que el llanto de aquella princesa, vivo olvidada en el fondo de un palacio desierto. Allí te busco, pero tampoco te encuentro. Y un violín anuncia la mañana al despuntarse el alba. Caigo rendida de bruces en la cama. Un placer soñar por hoy, gracias. Hasta mañana…